Opinion

Se puede ganar, el desafío ahora es gobernar

Nov 01, 2016 Andrés Cabrera

El significado unívoco de la victoria obtenida por Jorge Sharp en la alcaldía de Valparaíso: se puede ganar y propinar una dura derrota al duopolio… siempre y cuando los activos comunitarios organizados a nivel territorial y los movimientos sociales emergentes diseñen una táctica político-electoral unitaria, amplia y convocante, tal como ha sucedido en el caso de la Ciudad Puerto, proceso que debiese quedar registrado en todos los cuadernillos de autoformación política de una ciudadanía con vocación de poder.

El Sharpazo –expresión colectiva de un movimiento ciudadano ascendente– es un “acontecimiento político” en la medida en que hizo posible lo que parecía imposible: ganar. Cuando esto sucede, aumenta exponencialmente la convicción de que las cosas pueden ser de otra manera.

Y es aquí donde aparece el principal desafío para las fuerzas territoriales, sociales y políticas que hoy sustentan y vitalizan el liderazgo de Jorge Sharp. Esto es: demostrar que no solamente se puede ganar la conducción ejecutiva de un municipio, sino que también, y más importante aún, es plenamente factible gobernar de manera ejemplar.

Los pronunciamientos del alcalde electo señalando que este es un proyecto de largo aliento son acertados, sensatos y adecuados. Resolver las profundas desigualdades que aquejan a Valparaíso, así como también intentar sanear la debacle administrativa dejada por los alcaldes precedentes adscritos al duopolio, son problemas complejos imposibles de resolver “de la noche a la mañana”.

Jorge Sharp, las bases ciudadanas, organizaciones, movimientos y votantes que lo respaldan, comprenden perfectamente que los procesos democratizadores requieren ciertos niveles de maduración para lograr que la gente común de Valparaíso se transforme en la conductora de su propio destino. Es esta una de las principales virtudes de la victoria obtenida en el puerto, vale decir: conectarse con un proceso de politización ascendente.

La maduración política de una ciudadanía desencantada y hastiada con la política institucional requiere de tiempo. En Valparaíso –al igual que en todo Chile– el desencanto y el hastío siguen predominando cuando se refiere a la política tradicional, mas no cuando se funde en las demandas sociales emergentes.

En efecto, este es un desafío de largo aliento que supera con creces un período de cuatro años. El horizonte de transformaciones es más prolongado que el ofrecido por los ciclos electorales. Evidentemente, ello no quiere decir que el inicio del trabajo se postergue innecesariamente ni que este –después de transcurrido el mandato– no tenga que ratificarse en las urnas. Todo lo contrario. El trabajo ha comenzado desde el día posterior a la victoria electoral y deberá ser ratificado en cuatro años más.

Hay pruebas suficientes para establecer que el “incestuoso maridaje entre el dinero y la política” no solo se ha reproducido a través del financiamiento ilegal de la política o el cohecho, sino que también la incestuosa relación entre dinero y política se ha afincado y reproducido en el gobierno municipal. Es necesario sanear todo atisbo de corrupción, transparentado las cuentas, así como también las decisiones políticas que se vayan tomando.

En este sentido y tal como destaca el detallado “Programa Abierto para el Gobierno Comunal”, una tarea prioritaria de la “alcaldía ciudadana” es realizar una exhaustiva auditoría con el objetivo de esclarecer el real estado de la situación contable, presupuestaria y financiera de la Municipalidad de Valparaíso y de la Corporación Municipal, dilucidando con ello los verdaderos niveles de ingresos y gastos del municipio y entidades relacionadas (propuesta N° 196 del programa).

En este marco, las declaraciones de Sharp a distintos medios tienen un correlato directo con las demandas enarboladas por los activos territoriales que durante los últimos años han interpelado el fracasado modelo de desarrollo impuesto a Valparaíso, a través de políticas y contratos de dudosa calidad y procedencia (tal como en los casos de la construcción del borde costero, Terminal 2 y Mall Barón, entre otros).

Nada más adecuado, en esta primera etapa, que revisar exhaustiva y críticamente la totalidad de proyectos concretados y ejecutados en la comuna, a fin de verificar si estos cumplen, tanto con la ley como con la promoción de un desarrollo sustentable y anclado a los intereses de la comunidad. Hay pruebas suficientes para establecer que el “incestuoso maridaje entre el dinero y la política” no solo se ha reproducido a través del financiamiento ilegal de la política o el cohecho, sino que también la incestuosa relación entre dinero y política se ha afincado y reproducido en el gobierno municipal. Es necesario sanear todo atisbo de corrupción, transparentado las cuentas, así como también las decisiones políticas que se vayan tomando.

El lema de la campaña, “con las manos limpias”, debe ser permanente. Los nuevos recursos tecnológicos y plataformas comunicacionales serán indispensables para promover la anhelada transparencia exigida por la ciudadanía.

En definitiva, y más allá de las prioridades que vaya definiendo la “alcaldía ciudadana”, es necesario ratificar que el principal desafío de la victoria obtenida por Jorge Sharp está en demostrar que las fuerzas emergentes están plenamente capacitadas para administrar óptimamente los gobiernos locales, por medio de una red virtuosa capaz de conjugar lo mejor de los liderazgos territoriales y políticos, organizaciones vecinales, estudiantiles, socioambientales, sindicales y culturales (que en la Ciudad Puerto de Valparaíso tienen una de sus expresiones más ricas dentro del territorio nacional), junto con profesionales, funcionarios y académicos comprometidos con el desarrollo comunal y capacitados para proponer políticas públicas con los más altos estándares de calidad y eficiencia.

Queda claro que el proceso ciudadano decantado hasta ahora tiene potencialidades suficientes para acometer este gran desafío en buen término.

Publicado el 28 de octubre de 2016, en El Mostrador.