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La Francia Insumisa y la nueva izquierda francesa

Oct 31, 2017 Fundación Crea

La Francia Insumisa y la nueva izquierda francesa

Claudio Calfuquír

Entrevista de Héctor Ríos

Tras obtener un 19.7% en la primera vuelta de las elecciones francesas y ubicar al candidato Jean-Luc Mélenchon como la tercera preferencia presidencial, La Francia Insumisa se ha convertido en el nuevo referente de la izquierda francesa, Desplazando al Partdo Comunista y al Partido Socialista de este país. Con esto, se ha posicionado como el movimiento líder en la oposición política y social al gobierno de Emmanuel Macron y el movimiento de centro-derecha En Marche (En Marcha). Para aproximarnos a la historia y trayectoria de La Francia Insumisa, conversamos con Claudio Calfuquír, miembro de su unidad de relaciones internacionales y Consejero Nacional del Parti de Gauche (PG), quien nos comenta sobre la historia y las proyecciones políticas en el contexto europeo de esta nueva fuerza política*.

Hector Rios**: Para comenzar, ¿Cómo describirías la emergencia de La Francia Insumisa?

Claudio Calfuquír: El nacimiento de La Francia Insumisa se remonta a la elección presidencial del 2017, pero su raíz es mucho más profunda y anterior. Viene desde el 2005, cuando varias organizaciones, partidos y agrupaciones convergen en su oposición a los nuevos tratados europeos, y específicamente en la campana al ‘NO’ durante el referéndum del 2005 en Francia. En ese referéndum, el pueblo francés vota 57% en contra de los nuevos acuerdos europeos, pero el gobierno ignora esta votación y tres años después firma el tratado de Lisboa, que marca la hegemonía neoliberal en Europa.

A partir de ahí nacen diferentes partidos de izquierda, dentro de los cuales el Parti de Gauche (Partido de Izquierda), del cual soy miembro, emerge el 2009 como una plataforma de articulación que agrupa militantes que se desvinculan del Partido Socialista Francés (PSF), otros que vienen de los movimientos y partidos verdes y de distintos movimientos de izquierda. Adicionalmente, en torno a este partido se articula una plataforma de coordinación global de izquierdas para la elecciones de 2012 que incluyó al Partido Comunista (PCF)y otras fuerzas de izquierda. La Francia Insumisa proviene de toda esa experiencia previa.

H: ¿Qué otras experiencias políticas o coyunturas consideras relevantes para la emergencia de la FI?

C: El movimiento nace también como un contrapunto a la experiencia del electoral del 2012. Ese año Jean-Luc Melenchon se alza por primera vez como candidato común a la presidencia desde la plataforma de coordinación de partidos, denominada Le Front de Gauche (Frente de Izquierda). Durante ese año se hicieron evidentes las dificultades del tipo de organización que tuvo el frente, el cual que tendió a actuar como un cartel de partidos donde a cada momento hay que esperar la decisión de cada unidad política para poder avanzar como una unidad colectiva.

Esa reflexión interna se conjugó con en análisis de las experiencias en América Latina, principalmente los casos de Venezuela, Bolivia y Ecuador. Observamos como surgieron y se proyectaron los distintos movimientos y sus trayectorias políticas. Adicionalmente, incorporamos las reflexiones e ideas del “populismo” representadas por Ernesto Laclau y de Chantal Mouffe, y su experiencia concreta en Podemos. Estos debates decantan en una crítica a los procesos previos y en la decisión de afrontar de manera distinta las elecciones del 2017.

Primero, constamos que necesitábamos un movimiento y no organización política. Ese movimiento debía tener como principal característica la inclusión: cualquiera que quiera apoyar y participar en este movimiento puede venir, y de la manera que se estime conveniente. El único requisito es adherirse al programa común llamado “L’ avenir en commun[i] [La vía común], cuyo principal objetivo es cambiar la sociedad colectivamente. De modo que todas la iniciativas en línea con los intereses del programas son positivas y bienvenidas. Así surge y nace el movimiento de La Francia Insumisa. Este proceso tiene su lanzamiento oficial en Febrero de 2016, con el objetivo de llegar al poder a partir de las elecciones del 2017.

Jean-Luc Mélenchon en La Marcha contra el golpe de estado social, Paris, La Bastilla.

H: Uno de los tópicos comunes en la nueva izquierda es el balance entre organizaciones políticas y movimientos sociales, tal como señalabas en las reflexiones de Le Front de Gauche. ¿Cómo percibes este balance en el caso de la FI?

C: Yo creo que la reflexión y la metáfora del movimiento apuntan a la continuidad y constancia en la innovación colectiva. Y esa fue la principal reflexión que tuvimos para crear La Francia Insumisa. La idea del movimiento es crear una dinámica constante con un solo objetivo, llegar al poder y aplicar el programa. Y en ese sentido, es inclusivo con todas las organizaciones sociales y políticas que quieren sumarse a este movimiento. Nosotros no pedimos a nadie que deje su tarjeta de partido o de organización social o sindical u otra. Cuando uno viene a La Francia Insumisa, viene como es, y por eso el movimiento está compuesto por militantes del Partido Verde, del Partido Comunista, de movimientos sociales, de representaciones sindicales, etc. y etc. Las personas vienen y se hacen parte del movimiento de forma voluntaria, a tal punto que las mismas personas se definen como insumisos. “Yo soy insumiso de tal lugar, Yo soy insumos de tal otro”. Y ese es el resultado de un movimiento inclusivo, que logra ser mucho más transversal que una simple organización de partidos.

H: El proceso de construcción política de la Francia Insumisa no ha sido un caso aislado en Europa y tienes varios puntos de comparación con Podemos, Syriza y más recientemente el Corbynismo en el Reino Unido. ¿Qué impacto tuvo o tiene la experiencia de Grecia en la construcción de la FI?

C: Grecia fue una experiencia dolorosa pero enriquecedora para nosotros. Vivimos con muchas dificultades el referéndum y luego las negociones, que en el fondo hicieron capitular a Alexis Tsipras en Febrero del 2015. En ese momento, cuando los griegos gritaban όχι, όχι [No!, No!] nosotros estábamos con banderas griegas en las calles. Y al día siguiente, cuando Alexis Tsipras firma los acuerdos y firma el memorándum con los acuerdos impuestos por la Troika, quedamos decepcionados y descolocados. Era una de las primeras veces que en Europa la izquierda llegaba al poder, y eso fue bastante negativo no solamente para Grecia y el pueblo griego, también lo fue para toda Europa. Ahora la gente dice “Grecia no lo pudo hacer, ustedes tampoco lo van a poder hacer”. Y es todo un trabajo que hemos debido confrontar, demostrar que nosotros estamos realmente en condiciones de llegar al poder y gobernar. Y que Francia, que tiene un 17% de la riqueza Europea, no es lo mismo que un país como Grecia que tiene solo el 2%.

H: ¿Y cuál ha sido la influencia que ha tenido la experiencia española y las teorizaciones sobre el populismo en La Francia Insumisa?

C: Con Podemos tenemos muchas reflexiones en común. Lo que hemos aprendido de esa experiencia es la coordinación de un movimiento para enfrentar las elecciones parlamentarias europeas del 2014, y como luego se estructura una suerte de movimiento o con cierta organización transversal. Nosotros estuvimos muy atentos a lo que pasaba en España, a las reflexiones sobre el populismo, y también a como matizar y diversificar ciertos elementos ideológicos. Por ejemplo: las banderas rojas son parte de nuestro ADN, pero en términos de comunicaciones y construcción política muchas veces deben tomar un segundo plano. ¿Por qué? Porque en necesitamos una construcción mucho más amplia que solo rojo, necesitamos generar espacios donde el total de la población pueda reconocerse, no solamente los militantes políticos. Eso fue un experiencia compartida con Podemos.

La segunda experiencia relevante fueron las elecciones municipales, no es lo mismo una organización que llega y no está cerca del poder que una organización que de alguna manera tiene vínculos con el poder. En España, Podemos se enfrenta todos los días a la dinámica de participación política efectiva, y ellos están gobernando conjuntamente con la sociedad civil y varias organizaciones sociales la comuna de Madrid. Lo mismo pasa con la comuna de Barcelona, y eso es algo importantísimo para nosotros, que también tenemos como objetivo próximo gobernar algunas grandes ciudades y comunas en Francia como Marsella, Toulouse, Niza, y porque no París.

H: Se ha comentado que los puntos de comparación entre La Francia Insumisa y el Corbynismo tienen que ver con la estrategia, pero también con el hecho de que ambos se desarrollan en países industrializados y que tienen un peso político mayor. En ese escenario, la posibilidad de gobernar sería más viable que en otros casos de países periféricos de Europa, porque la fuerza y autonomía geopolítica es mayor en Francia o Reino Unido. ¿Qué elementos de convergencia observas tú entre La Francia Insumisa y el Corbynismo?

C: Primero, tenemos una diferencia inicial. El movimiento de Corbyn surge con una batalla al interior del Labour Party, donde Corbyn logra instalar una agenda más progresista y de izquierda. Nuestra experiencia aquí es fundamentalmente distinta, porque el Partido Socialista Francés fracasó estrepitosamente y la gente que estaba en su interior no veía la posibilidad de reformarlo por dentro. Lo que fue el caso de Corbyn. Pero por cierto hay similitudes. La primera es que nos enfrentamos a un contexto geopolítico común. La Unión Europea se confronta a múltiples tensiones internas y externas; el Labour Party tiene que confrontar el Brexit como principal desafío, y nosotros nos encontraríamos con una situación similar respecto a Europa y la Unión Europea si llegamos al poder.

Por esto, nosotros definimos múltiples posiciones. Primero, un Plan A centrado en salirse de los tratados europeos pero renegociando con Alemania y los diferentes países  en la región. Si eso no es posible, tenemos el Plan B, que es convocar a un nuevo referéndum. La segunda similitud que tenemos es el foco en un movimiento para las mayorías: un movimiento que tiene como idea fundamental cambiar la sociedad en profundidad y unificarse en la perspectiva de gobernar para cambiar la sociedad con la mayoría de gente.

La tercera similitud que tenemos son las ideas y los programas. Tenemos similitudes en la idea de reformar las instituciones políticas y económicas. Las ideas relativas al medio ambiente que incluye una perspectiva eco-socialista son muy convergentes con los planteamientos de Corbyn. Y por supuesto los programas sociales, donde también hay grandes similitudes con el programa de Corbyn.

H: Uno de los problemas más complejos del Corbynismo y que se espera resolver durante la convención en Brighton este año, es el problema del Brexit. Una de las críticas más contundentes al Corbynismo ha sido la presencia de fuertes sectores de izquierda nacionalista que están favor del Brexit y que representan a la izquierda tradicional Británica. ¿Qué visión tiene la Francia Insumisa respecto al problema de los nacionalismos en Europa?

C: Nos enfrentamos a la misma problemática de diferenciación que tuvimos el 2005, porque el Frente Nacional también llamo a votar ‘NO’ en aquel referéndum. Pero el NO que ganó, fue un NO de progreso humano, un NO de izquierda, un NO que quería un mundo donde los pueblos sean soberanos pero al mismo tiempo sean solidarios entre ellos. Ese fue el NO que ganó el 2005, y ese ha sido énfasis que nosotros estamos poniendo adelante en la reflexión europea. Primero, nosotros pensamos que, por principio, los países deben ser soberanos; y en el caso de Francia nosotros creemos que la bandera y la tradición revolucionaria y republicana unen e identifican al pueblo Francés como nación. Pero al mismo tiempo somos un pueblo internacionalista,  y para serlo debemos tener alguna idea de nación desde el cual solidarizar y cooperar con otros pueblos.

En torno  a la Unión Europea, nosotros pensamos que en el ADN y su proceso histórico de conformación han sido determinados por una visión neoliberal en el cual las oligarquías nacionales son las que escriben las orientaciones políticas y las que condicionan las directrices de los gobiernos europeos, y los pueblos deben obedecer y acatar esas directrices (fundamentalmente las prioridades alemanas). Por esta razón, nosotros definimos que es fundamental salir de los tratados europeos y sus cláusulas neoliberales, como por ejemplo la cláusula de no sobrepasar el 3% de déficit fiscal para aumentar la inversión pública. Esa cláusula lo único que hace es forzar una contradicción donde los gobiernos deben elegir entre seguir el patrón neoliberal o que los pueblos sobrevivan. En esa contradicción, nosotros preferimos que el pueblo sobreviva, y que lo haga en condiciones dignas de vida.

H: ¿Implica esta postura salirse de la Unión Europea?

C: Eso significa salirse de los tratados europeos, o lo que llamamos el Plan A. La diplomacia francesa es bastante escuchada, y pensamos que el gobierno alemán está compuesto por personas bastante pragmáticas, y que cuando el pueblo francés determina y cree que una situación no es posible y debe cambiar, yo creo que se le escucha con bastante atención. Ese es nuestro Plan A, donde hay que salirse de los tratados europeos y construir otra tipo de organización europea. Si eso no se logra, nosotros llamaremos a referéndum al pueblo francés a resolver esta tensión. Y ese sería el Plan B.

H: Uno de los principales fenómenos que confrontan las Nuevas Izquierdas en Europa es el auge de la extrema derecha. ¿Cómo la Francia Insumisa disputa el apoyo político que sectores tradicionales y de clase trabajadora han dado al Frente Nacional?

C: Primero, no es verdad que la mayoría de trabajadores tradicionales voten por el Frente Nacional. Lo que hace la mayoría de los trabajadores franceses es abstenerse, es no ir a votar. Tuvimos varios mensajes en la última elección y en ciertos lugares donde el Frente Nacional avanzaba bastante bien durante los últimos años. Por ejemplo, entre las elecciones europeas 2014 y las elecciones regionales el 2015 la Francia Insumisa logró bastantes progresos justamente en lugares donde el Frente Nacional estaba avanzando. Es el caso de los distritos del Norte de Francia, en los cuales el Frente Nacional tuvo resultados importantes, pero fueron menores al avance que nosotros logramos.

El primer freno al Frente nacional es La Francia Insumisa, pues sí existe una parte de los electores que votaban por el Frente Nacional como un voto de protesta o critica, como un forma de mostrar el malestar general, “que se vayan todos”, y que ahora comienzan a votar por la Francia Insumisa. Pero nuestro principal foco es la gente que se abstiene; todo ese grupo de gente, mayoritaria por cierto, que dice “yo ya no creo más en la política”, y ese es uno de los primeros mensajes con los cuales nosotros nos estamos confrontando.

Es así como hicimos las diferentes caravanas insumisas, que fueron organizadas en los diferentes barrios populares, simplemente para dar a conocerlos derechos que las personas tienen y que muchas veces no utilizan. Por ejemplo, descubrimos que había miles de millones de euros en ayudas sociales que no están siendo utilizadas por los sectores populares. Sin embargo, el Frente Nacional, con sus distintos paraísos fiscales y sus diferentes empresas, saben muy bien cómo obtener todos los beneficios del estado, incluso usando vacíos legales y mecanismos de evasión fiscal.

Otro punto a considerar es el sentido democrático que instaló la campaña. Las caravanas insumisas fueron organizadas también con el objetivo de sumar a las personas que no estaban inscritas y tenían derechos a votar y participar de los procesos electorales, o que estaban mal inscritos por problemas de cambio de domicilio u otras modificaciones administrativas. Eso afecta por ejemplo a un porcentaje alto de la población popular parisina, que pierde su derecho a votar, no porque no tiene el derecho, sino por fallas y omisiones técnicas. Y eso es algo que afecta a nuestra democracia. Ese fue también uno de los mensajes que enviamos durante la última campaña. Y observamos que, por este esfuerzo, a finales de diciembre 2016, mucha gente se inscribió antes del cierre del padrón electoral para votar durante las elecciones del 2017. Hubo una inscripción masiva de personas, creo que en el último mes llegaron cerca de un millón de personas a inscribirse en las listas electorales.

H: Nos interesa también conversar acerca de cómo La Francia Insumisa ha dialogado con los procesos latinoamericanos, siendo uno de los pocos movimientos europeos que ha reconocido la relevancia de los procesos latinoamericanos (el denominado ‘ciclo de gobiernos progresistas’). Dentro de ellos, Venezuela es sin duda el caso más emblemático. Desde tu punto de vista ¿qué elementos de comparación o de diferencia existen entre La Francia Insumisa y el proceso bolivariano?

C: La primera distinción a realizar es que cada una de la distintas revoluciones, ya sea revoluciones ciudadanas o con la idea progreso, son particulares y cada país tiene sus propia manera de vivir las cosas. En ese sentido, nosotros también tenemos nuestra propia forma de mirar nuestra realidad política. Nosotros miramos con mucha atención lo que ha pasado en Venezuela, en muchos aspectos nos inspiramos por algunas de sus características, como el sentido de la democracia popular, la participación ciudadana, la idea de revocación y la votación masiva. También algunos elementos de las políticas sociales y económicas, donde se combinaron esfuerzos por distribuir la riqueza con esfuerzo por integración y cooperación entre países de la misma región. En este sentido las experiencias latinoamericanas han inspirado muchos elementos de nuestro programa, pero han sido incorporados de acuerdo a la propia idiosincrasia del pueblo francés.

Para nosotros lo más importante es mantener y respectar la autonomía y las particularidades históricas de cada proceso y cada país, que si bien comparten elementos, tienen trayectorias diferentes. Lo que si observamos es que la reacción global de las oligarquías ha tendido a ser una sola, y lo que se vive ahora en Latinoamérica es un nuevo Plan Cóndor. El Plan Cóndor del siglo XXI. Así vemos el caso de Maldonado, un activista desaparecido en Argentina, del cual aún no sabemos su paradero. Y que no es el único. También debemos considerar como parte de este Plan los diferentes ataques exteriores que han sufrido las instituciones democráticas y soberanas latinoamericanas, donde nuevamente el caso de Venezuela es el más emblemático. En La Francia Insumisa creemos que estamos incluyendo solo una piedra más a esta estructuración de un nuevo ideal humano, o de izquierda, que está centrado preferentemente en el futuro. Y creemos que todas las experiencias que son parte de ese ideario constituyen un aporte a la redefinición de ideario socialista y su reconstrucción.

Nuestro principal aporte a este ideario es quizás la mirada eco-socialista. También las nuevas estrategias de organización y participación social, con innovaciones en los contenidos multimedia, de carácter ampliamente inclusivo y con gran dinamismo. Por ejemplo cuando Rafael Correa vino a Marsella durante la campaña, dijo “Oh Jean-Luc! tu estas en todos lados”. Y con esta expresión de sorpresa se refería al uso que hicimos en la campaña de hologramas de Mélenchon. Fuimos los primero en organizar un mitin donde utilizamos un holograma de Mélenchon en vivo. Había ocurrido antes, pero nunca en vivo durante un mitin político. Entonces todas estas innovaciones, más allá de las críticas a la artificialidad de las estrategias, estaban acompañadas de una verdad reflexión política, cuyo fundamento es ampliar la vinculación y el contacto con las mayorías sociales, y en cómo la tecnología (que es parte de nuestra vida cotidiana)puede influenciar en otro sentido la vida de las personas y facilitar la inclusión. Es así como surgió la idea del holograma, que resume muy bien nuestra aspiración de estar en todos lados.

En ese sentido nosotros creemos que no debemos dejar de lado todos los progresos, revoluciones y reflexiones que han construido los pueblos latinoamericanos durante el siglo XX y en nuestros tiempos. Como dijo Chávez, debemos entrar en la construcción del socialismo del siglo XXI. Y él mismo se inspiraba en Salvador Allende y su visión de un socialismo democrático, ideal que nosotros también compartimos. Nosotros creemos que es posible llegar al poder a través de un vía democrática, a través de la participación colectiva. Esas son un poco las similitudes que tenemos con los procesos latinoamericanos. Y nosotros nos sentimos parte de esa reflexión continua y de la reconstrucción de un ideario común para nuestros pueblos.

H: Volviendo a la situación francesa. ¿Cómo La Francia Insumisa se enfrenta al nuevo gobierno y en particular al conflicto con la ley trabajo?

C: Nuestro primer objetivo fue existir y generar condiciones para construir una alternativa, sobre todo después de la elección de Macron. Esa fue nuestra primera dificultad, pues contamos con 17 diputados, una minoría muy reducida entre 577, de los cuales 330 son macronistas. Sin embargo, en los últimos meses hemos demostrado que esos 17 diputados pueden hacer mucho más que los 330 que están actualmente en la asamblea. Vimos que desde el primer día, en cada una de las principales temáticas en discusión, nuestros diputados electos asumieron una postura de rechazo a las medidas del gobierno y lograron posicionar una crítica institucional y una crítica desde la calle. Esta articulación entre movimientos sociales y espacios institucionales ha demostrado que es posible una alternativa creíble y legitima para el pueblo francés.

Ahora bien, hay muchos desafíos antes de llegar al poder. La ley laboral será un momento fundamental para articular una oposición. Es la primera vez que en Francia existe un ataque de esta envergadura a las conquistas sociales históricas que se lograron hace más de un siglo, con mucho combate y sangre. Hoy esas conquistas se ven atacadas dramáticamente, pero por lo mismo la resistencia francesa es mayor, y cada resistencia que se organiza y se articula al movimiento es un gran paso para avanzar en nuestro camino al poder.

Pero el desafío no es solamente  la ley laboral. Nuestro desafío está anclado la realidad cotidiana, vemos que aquí en Francia estamos llegando a los 10 millones de pobres. Si usted camina por la calle, puede ver sin esfuerzo muchas familias que no tienen techo, niños que no tiene donde pasar la noche y duermen en la calle. Una sociedad donde se perdió la noción de la Francia igualitaria, fraterna y solidaria, valores comunes al pueblo francés desde la revolución; ese sueño cristalizado en la Marsellesa que aún se canta en gran parte del mundo; ese imaginario de Francia como una sociedad inclusiva y equitativa, que inspiro a muchos otros pueblos; esa visión y ese imaginario histórico social fueron el que tratamos de reivindicar durante la campaña y el que seguiremos enfatizando en nuestra lucha.

Para lograr esto, son primordiales las conquistas institucionales, y hay muchas razones que nos demuestran que no podemos llegar por otras vías, que no podemos llegar por la fuerza. Y por una razón muy simple: los primeros en morir son nuestros hermanos, son nuestros amigos, es nuestra gente, son los primeros en caer. Eso fue justamente lo que nos mostraron otras experiencias de transformación social. Si somos capaces de construir y ampliar este movimiento, tendremos un momento clave en el mediano plazo. En ese esquema, el primer desafío son las elecciones europeas, donde se contrapondrán las diferentes visiones geopolíticas y regionales. Luego vendrán las elecciones municipales y finalmente las elecciones presidenciales en el 2022, que para nosotros representa el momento clave. Esto es viable si todo sale de acuerdo a los planes, pero sabemos que el mundo es más complejo que eso y hay otras oportunidades y dificultades. El contexto europeo es muy tenso y frágil, la situación social igual, y no solamente en Francia.

De igual manera, las relaciones entre instituciones a nivel nacional y geopolítico son igualmente tensas, y todas estas tensiones abren un contexto políticamente muy incierto, donde incluso podríamos enfrentarnos a la realidad del poder antes del 2022. Y es algo que los propios diputados de Macron han sugerido, no nosotros: que es posible que en el mediano plazo haya una disolución de la Asamblea Nacional [Parlamento Francés]. Y nosotros debemos estar preparados para tomar esas oportunidades. Confiamos en nuestra capacidad para hacerlo, porque en este momento La Francia Insumisa es la única alternativa que el pueblo francés tiene para recuperar la sentido de un proyecto colectivo de carácter humano.

H: ¿Cómo dialoga La Francia Insumisa con los referentes tradicionales de la izquierda francesa, por ejemplo el Partido Comunista y el Partido Socialista Francés?

C: La campaña presidencial y las elecciones definieron bastante bien las relaciones. Nosotros creemos que los partidos tradicionales de la izquierda francesa ya están acabados, y la articulación de un movimiento no requiere de muchas concesiones políticas con los partidos. El movimiento tiene como única finalidad llegar al poder, y no vamos a estar en pequeñas negociaciones y concesiones sobre cupos y cuotas partidarias. Pasamos por encima de eso y antepusimos el sentido de inclusión como elemento principal. Esto implica que las distintas organizaciones políticas y sus miembros pueden llegar, participar del movimiento, como por lo demás ha sido el caso de muchos militantes comunistas, verdes, socialistas y otras organizaciones. Y lo que hay en esos casos es una coordinación de insumisos con militancia política en un partido, pero no es esa coordinación el eje articulador del movimiento. El movimiento se coordina por sí mismo de cierta manera, y lo que nos da ese dinamismo es nuevamente la idea de inclusividad.

En este movimiento cualquiera puede venir, crear un grupo de apoyo, en la plataforma online que tenemos, por afinidades o amistades, y empezar a distribuir mensajes, panfletos, hacer actos multimedia, hacer un teatro en la calle, hacer lo que una quiera. Y si no te entiendes bien con el grupo de apoyo que tienes al lado, no lo ves y vas a realizar actividades con otro grupo de apoyo. Y si tampoco te gusta, tú puedes crear tu propio grupo de apoyo. Entonces, en el movimiento cada uno puede encontrar su manera de participar y cooperar para cambiar la sociedad. Es por eso que no nos hacemos muchas preguntas de cómo nos vamos a articular con los partidos políticos tradicionales, porque nosotros estamos mirando hacia adelante y no atrás.

H: Para finalizar, ¿Que aprendizajes y reflexiones basadas en La Francia Insumisa crees que son relevantes para enriquecer el debate estratégico de la nuevas izquierdas, particularmente en Chile?

C: La primera es que las sociedades son particulares, y por ende quién mejor que los chilenos para definir y decir cómo se debería organizar su propio país. Lo que yo podría decir es que el famoso imperativo de “Unidad de Izquierdas” es relevante, pero que cada vez que lo usamos tiende a producir un efecto contrario, tal como enfatizaba siempre Fidel Castro. Yo pienso que la reflexión de cada movimiento debe ser distinta, pero más importante que buscar la unidad entre convencidos es buscar una dinámica de avance transversal, de desarrollo e inclusión amplia. Eso implica que cualquier persona, sin importar sus condiciones ni credenciales, pueda participar. Eso considero es la principal reflexión que La Francia Insumisa puede aportar. Inclusión por sobre unidad, porque la unidad forzada al final lo que genera es tensión y desunión.

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(*) Entrevista realizada el 22 de Octubre en París, un día antes de la primera convocatoria a movilización nacional convocada por La Francia Insumisaen oposición a la nueva Ley de Trabajo y al “Golpe de Estado Social” liderado por el presidente Emmanuel Macron.

(**) Hector Rios es cientista social, colaborador de Fundación CREA, y colaborador del Grupo de Análisis Internacional de Nueva Democracia

(***) Agradecimientos a Eduardo Soto, miembro del sindicato CGT por su colaboración en el contacto y la edición.

[i]Programa disponible en: https://avenirencommun.fr/