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“Cuartos de final” en las elecciones europeas: el caso de Holanda

Mar 25, 2017 Catalina Miranda

El 15 de marzo se reordenó el parlamento holandés, con una fragmentación evidente y continua, pero con nuevos y ascendentes partidos y un euroescepticismo que ha penetrado en el parlamento y al parecer en las urnas. El proyecto europeo está en cuestionamiento, si antes el discurso apuntaba a la integración, libre circulación o cooperación, ahora este discurso ha disminuido y casi desaparecido en vista al auge de las posturas anti islamistas y contra la Unión Europea. Sin embargo, las elecciones celebradas en Holanda podrían ser una apertura en defensa al proyecto europeo, ya que los holandeses lo eligieron.

Durante meses se especuló en las encuestas sobre el gran ganador, la derecha o la ultraderecha -se quiebra el eje derecha-izquierda-, un fenómeno usual en varios países europeos. Al momento de los resultados, los números favorecieron al liberal de derecha Mark Rutte por el “Partido por la Libertad y democracia” (VVD) que se posiciona como primera fuerza con 33 escaños, le seguía su principal rival, el candidato de extrema derecha Geert Wilders (PVV) que aumentaba su número en 4 puestos y quedaba con 20 escaños, luego los democratacristianos(CDA) y los liberales de izquierda (D66) con 19 escaños cada uno, continua el partido verde de Holanda (GL) con 14 escaños y quedando como el gran perdedor los socialdemócratas (PvdA) con 9 escaños

Campaña

En comparación a otras elecciones la sorpresa no fue la baja participación, sino que al contrario se alcanza una participación electoral de 82% una de las más alta en la historia del país, ya que este umbral solo se iguala en las elecciones de 1986. Lo que resalta fueron los ganadores y la capacidad de la extrema derecha de instalar agenda y omitir temas económicos y de impacto social.

El foco de las campañas no difería a las registradas en Estados Unidos o Austria. Un exacerbado nacionalismo, la protección a la identidad nacional y los problemas de seguridad fueron las temáticas que centralizaron el debate. Mientras la extrema derecha presentaba un discurso anti: Unión Europea, refugiados, migrantes y minorías étnicas, la contraparte respondía con el mensaje de integración, pero bajo la misma área.

En estas elecciones las redes sociales -principalmente twitter- fueron un espacio político importante en la difusión de sus propuestas programáticas y captación de votantes.

Fragmentación parlamentaria

Para gobernar se necesita la suma de 76 de los 150 escaños presentes en el parlamento, por lo que la formación de coaliciones es inminente. Anteriormente había gobernado la coalición de liberales (VVD) y socialdemócratas (PvdA), periodo que no estuvo exento de escándalos, siendo duramente golpeado por la crisis económica y desempleo, lo que se expresa en las cifras de poder adquisitivo del país en 2014 que se estimaba 0,5%, un déficit de 3.3% y desempleo de 7,5%, en 2015 se pretende dar fin al modelo de Estado de bienestar y como prueba, se presentan ciertas reformas, entre ellas modificar el fondo de sistema de ayuda para ancianos. Los cambios empezaron a dar fruto, siendo en 2016 cuando se produce una disminución histórica del desempleo llegando al 6% y una inflación de 0,1%.

Problemas que a la vez, se reflejan como castigo al momento de observar los escaños ganados por los partidos, si bien los liberales lograron una primera mayoría, su número de escaño bajan y deberán armar coalición con a lo menos tres partidos más, mientras que los socialdemócratas son el gran perdedor de esta ronda electoral, ya que su cantidad de escaños baja de 36 a 9, esto se predice por su giro a la derecha actuando en conjunto a su principal rival en 2012, los conservadores, como también por su política de recortes y austeridad limitando el Estado de bienestar. Sin embargo, cabe destacar que en Holanda se comienza a replicar una tendencia que ya había iniciado en ciertos países europeos, como es el caso del PSOE (España) en 2008 cuando alcanza un 43,9% de los votos y en 2016 cae a un 22,9% y del PASOK (Grecia) en 2009 con un 43,9% en las elecciones y en 2015 baja a 6,3%, lo que evidencia un fuerte agotamiento de la socialdemocracia y del centro político en general.

Por otro lado, se incluye el partido antirracista DENK con tres escaños, a la vez que pequeños partidos que antes estaban presentes, aumentan sus puestos en el parlamento. Sin embargo, el gran ganador fue el partido verde de Holanda (GroenLinks) con su candidato Jesse Klaver, quienes lograron alcanzar 14 escaños (19%) cuando en 2012 solo lograron 4 puestos.

Aunque aún no se aclara la estrategia de Mark Rutte, la coalición que según los números predice y que es probable, será la conformada por el GL, Pvda, D66, CDA, VVD. Aunque, se han generado guiños al PvdA a pesar de su baja incidencia en el parlamento, también se anuncia que se sean sustituidos por el GL.

Próximas elecciones

Esta ronda electoral es considerada como el inicio de los procesos decisivos en Europa, si bien en diciembre del 2016 Austria celebra sus elecciones y las consecuencias son favorables al proyecto europeo, dado que gana el ecologista Alexander Van der Bellen. La mayor problemática será mantener y sostener la gobernabilidad, si bien las estadísticas y augurios presentan un avance limitado de la ultraderecha en diversos países, su fuerza para desestabilizar la escena política será más que propicia al observar las posibles coaliciones que se formen tanto en Holanda como en las naciones que están prontas a celebrar elecciones.

La “derrota” calificada por algunos medios internacionales por la posición en la cual queda la ultraderecha, no debiese ser tomada como tal, ya que ser una segunda fuerza en un parlamento altamente fragmentado con una coalición que posiblemente este conformada por cinco partidos de distintas visiones y que no logre un consenso con facilidad, sumado a una porción de la población descontenta por los cambios sociales y que sigue cuestionado el proyecto europeo, sin desmerecer el constante conflicto y fluctuación del escenario internacional. Todo aquello perfila un espacio favorable para ser una oposición potente y dura, más si continúan en la línea de marcar la pauta nacional y fuerza a los partidos dominantes a seguir sus ritmos, temas y polémicas.

Ahora bien, la noción del cambio político sigue presente en estas elecciones, aunque no gana el radicalismo como fue el caso del Brexit o Donald Trump en Reino Unido y Estados Unidos, respectivamente, en Holanda la distancia con la política tradicional sigue acrecentando su brecha. Si en los ’90 dos o tres partidos hegemonizaban el parlamento y en 1999 la derecha era minoría, actualmente el conservadurismo toma delantera y de igual forma lo hacen nuevos rostros como el caso del partido GL que logran saltar a la palestra con nuevas propuestas y altas posibilidades de gobernar.

Solo queda esperar la respuesta que dará Mark Rutte ante una posible consulta ciudadana sobre la continuidad de Holanda en la Unión Europea, dado que aunque gobierna una coalición europeísta, existe una oposición que podría presionar por la ejecución de un referéndum. Por otro lado, hay que estar atentos a los sucesos internacionales y movimientos nacionales que afecten a Francia y Alemania, ya que se tiene que considerar que son sistemas electorales distintos al de Holanda y que hay factores que pueden impactar con mayor o menos magnitud en el electorado.

Como se esboza al inicio, estas elecciones se presentan como los “cuartos de final” de Europa, donde la semifinal se juega el 23 de abril con la primera vuelta electoral en Francia, 11 candidatos y 5 posibles rostros para continuar en segunda vuelta, entre ellos la candidata de ultraderecha Marine Le Pen, quien mantiene el patrón nacionalista y “anti”, en 2012 compite y logra aproximadamente 18%, pero no pasa a segunda vuelta, ahora el panorama predice que pase a segunda vuelta, pero no logré ganar. Por otro lado, el opuesto un candidato debutante y popular representando al partido “En Marche!”, Emmanuel Macron, completamente europeísta con tendencia extremo centro. Se suman tres candidatos más de diversas tendencias que buscan pasar a segunda vuelta.   

Mientras que la final se espera el 24 de septiembre con las elecciones en Alemania, las expectativas son similares al caso francés, la ultraderecha no ganará como tal, sino que lograran cierta fuerza. El Partido Socialdemócrata alemán (SPD) lleva como candidato a Martin Schulz, líder optimista y convencido de poder disputar a la actual jefa de gobierno, Angela Merkel. Por su parte, Merkel del partido Unión Cristianodemócrata (CDU) es nuevamente proclamada como candidata presidencial por su sector y la Unión Cristianosocial (CSU) y la ultraderecha representada por la Alternativa para Alemania (AfD) con Frauke Petry, a la cabeza, que de a poco va avanzando intentando superar al SPD.

 

Sobre la autora:  Cientista Política, UC. Investigadora del área de relaciones internacionales de Fundación Crea.