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Contingencia y Análisis de Fuerzas Políticas – Martes 31 de Octubre

Oct 31, 2017 Fundación Crea

Encuesta CEP y Frente Amplio:

resistir la lectura catastrofista sin perder el juicio autocrítico

Por Andrés Cabrera

Los resultados entregados por la última entrega de la encuesta del Centro de Estudios Públicos, fueron hegemonizados por dos lecturas predominantes durante los días posteriores a la entrega, las cuales, se consolidaron durante este último fin de semana en los principales medios de la prensa escrita, además de instalarse como un tópico de discusión importante en los programas dominicales dedicados al análisis político.

La primera lectura predominante, es la distancia que sigue manteniendo Sebastián Piñera en la carrera presidencial respecto a sus competidores más cercanos a 3 semanas de las elecciones. En el voto urna-probable (44% de la muestra total), aumenta 39,8% a 44,4% respecto de la medición de julio-agosto. Esto ha alentando incluso algunas proyecciones que -valiéndose de un probable escenario de baja participación electoral- sostienen que Chile Vamos podría obtener la victoria presidencial en primera vuelta.

Junto a ello, el hecho de que José Antonio Kast haya registrado un pobre desempeño en el mismo ítem (bajando de 3,4% a 2,4%), además de descender algunos puntos en el nivel de conocimiento público (de un 63% a un 57%), es una buena noticia para el comando de Piñera. El auge mediático alcanzado por Kast se comienza a registrar justo en la finalización del trabajo de campo de la encuesta (17 de octubre); dejando fuera del registro el potencial crecimiento del candidato de extrema derecha, entendiendo que su mayor visibilidad se traduciría en adhesión sobre todo de la “derecha desacomplejada”, tal como el mismo candidato la rotuló. De este modo, los resultados no pueden ser más alentadores para Sebastián Piñera y su comando. El hecho de que Kast se mantenga en el plano testimonial no es un dato menor de la causa en el contexto de un eventual balotaje. Mientras más irrelevante sean los votos de Kast, menos capacidad negociadora de cara a la segunda vuelta con el comando de Piñera y más “soltura” de éste último para ir a la caza del electorado de centro que no estará dispuesto a votar por Alejandro Guiller, y menos aún, por la candidata que marcha tercera en las encuestas, Beatriz Sánchez.

La segunda lectura sobre los resultados de la encuesta CEP que hegemonizó el análisis político fue el fuerte retroceso evidenciado por Beatriz Sánchez respecto a la medición pasada, la cual conjugó con un coro de voces que adelantaban el fracaso del Frente Amplio, no sólo en términos electorales, sino también, en términos históricos, valiéndose de la idea de que nuestra sociedad actual no está dispuesta a apoyar ni adherir a proyectos “refundacionalistas”.

La línea más clara de esta interpretación, se encuentra en las primeras líneas editoriales de La Tercera en su edición del día domingo, titulada: “Claves tras los resultados de la encuesta CEP”. Para LT, “La encuesta reciente del CEP parece confirmar la pérdida de apoyo de proyectos de refundación del modelo económico y social chileno, y que éste se ha volcado hacia propuestas que permitan al país retomar su camino al desarrollo. Mejores pensiones de vejez, calidad de las prestaciones en educación y salud, eficacia en el combate a la delincuencia, son objetivos de importancia fundamental. Pero parece claro que la población entiende que todos estos bienes se logran en mejor forma con una economía funcionando bien, generando recursos fiscales, empleo y mejores remuneraciones”. Una editorial que pareciera ser el reflejo del programa de Sebastián Piñera.

Con todo, y sin desconocer los magros resultados obtenidos por el Frente Amplio a menos de tres semanas de su debut electoral -cuestión que por cierto ha llevado a plantear la autocrítica a nivel de la candidatura presidencial, el comando y el bloque en general- la intensidad con que los principales analistas de la plaza y sus líneas editoriales han instalado la idea de que el Frente Amplio prácticamente habría fracasado en su cometido histórico, abre una discusión más profunda respecto al modo en que los adversarios políticos -valiéndose de los resultados que se encuentran por debajo de las expectativas de cara a la primera vuelta presidencial- son capaces de instalar una imagen catastrófica del FA, a pesar de que Beatriz Sánchez se sigue manteniendo en un expectante tercer lugar, cuestión que hace un año -cuando aún no existía formalmente el Frente Amplio- era impensada.

El descenso más importante de Sánchez se da en la sub-muestra del votante probable, bajando súbitamente  de un 17,9% a un 8,5%. En el mismo registro, Piñera aumenta más de 4 puntos (de 39,8% a 44,4%), mientras que Alejandro Guillier lo hace en 1,6 (pasando de 18,1% a 19,7%). Si se considera la muestra total, Sánchez cae de 13,3% a 8,5%, mientras que Guillier disminuye 1 punto (de 16,4% a 15,4%). En la primera posición, Sebastián Piñera aumenta 2 puntos (de 32,5% a 34,5%).

Un aspecto que también han revelado los medios, es el aumento en las preferencias obtenido por Marco Enríquez-Ominami, quien desplaza a una quinta posición a la abandera de la DC, Carolina Goic, tanto en el ítem de voto probable como en la muestra total (4,6% contra 3,9% en el primer caso y 6,1% contra 3,0% en el segundo). Algunas interpretaciones de los resultados establecen que el crecimiento de ME-O fue a costa del decrecimiento de Sánchez, hipótesis que parece factible si observamos el desempeño mediático alcanzado durante los últimos meses por el tres veces candidato presidencial. Junto a ello, no es un dato menor que a menos de tres semanas de las elecciones, el principal candidato oficialista no logre rebasar el nivel de los 15 puntos en el ítem referido a la pregunta sobre quien le gustaría que fuera él o la próxima presidente de Chile, siendo los resultados de esta entrega (13,8%), menores que los resultados que el abanderado de la Fuerza de la Mayoría obtuvo en la encuesta de noviembre-diciembre (13,9%) del año pasado.

Complementariamente, el retroceso de las posiciones frenteamplistas respecto a los resultados entregados por la “madre de todas las encuestas”, no sólo se vieron reflejados en la merma obtenida por la candidatura presidencial del bloque, Beatriz Sánchez, ya que también, se evidenció en los magros registros aprobatorios de la coalición, los cuales, no logran diferenciarse de las coaliciones políticas tradicionales (Chile Vamos y el Frente Amplio), siendo incluso, menos satisfactorios que los de la derecha. Por ejemplo, el Frente Amplio tiene una aprobación de un 11% respecto a la forma en que desarrolla su labor, mismo porcentaje de la Nueva Mayoría y por detrás de la aprobación Chile Vamos en el mismo ítem. Por su parte, la reprobación respectiva de estas coaliciones es de 34%, 38% y 39%, respectivamente. En términos de adhesión e identificación con las principales coaliciones políticas, la entrega también es favorable a la Chile Vamos (14%), en desmedro de la Nueva Mayoría (11%) y mucho más atrás, el Frente Amplio (4%).

Junto a ello, y más allá del deterioro de las “habilidades blandas” de los liderazgos del bloque evaluados por la encuesta -nos referimos fundamentalmente a Giorgio Jackson y Gabriel Boric- es necesario destacar el hecho de que 3 de las figuras 5 con mejor evaluación positiva pertenezcan a las filas del Frente Amplio (Giorgio Jackson, Gabriel Boric y Beatriz Sánchez, quienes se ubican detrás de Sebastián Piñera y Alejandro Guillier, respetivamente). En efecto, pareciera que el FA destaca en liderazgos, más no en adhesión política a su proyecto en construcción, registrando a su vez una merma en su potencial de crecimiento.

Este es quizás el punto más preocupante de la encuesta para el Frente Amplio, más allá de las eventuales deficiencias del bloque en todos sus niveles, los cuales, van desde el desempeño de Beatriz Sánchez, los problemas en el diseño comunicacional del comando y la falta de institucionalidad orgánica para procesar adecuadamente los conflictos internos derivados de disputas de poder.

La necesidad de desdramatizar los resultados evitando la plena hegemonía en la lectura de los adversarios políticos -recordando que es la segunda vez que se mide al FA como tercera fuerza política independiente de la Nueva Mayoría y Chile Vamos- levantando un juicio autocrítico respecto al desempeño del bloque y sus proyecciones a futuro, parecieran ser aspectos cruciales para aventurar el último tramo de campaña antes del 19 de noviembre.